Xochimilco, el cambio es ahora.

Xochi

Los que habitamos en la Delegación Xochimilco sabemos bien que desde hace más de una década son las mismas personas  las que de una u otra forma   han decidido el rumbo político de esta zona del sur de la ciudad, son los mismos los que que cada pueden intentan  colocar personas en las elecciones de coordinadores, en los comités ciudadanos o en la administración local.

Desde hace mucho tiempo y ahora de forma más notoria, el partido que representan  no tiene proyecto, ni  ideas; su gente no estudia, no se prepara, no lee. Carecen, como los demás partidos, de un proyecto social.

Sin proyecto social, es claro que desde la perspectiva partidaria las Delegaciones únicamente son para ganar electoralmente el Distrito Federal y  el Distrito Federal y los estados para ganar la presidencia. Así las cosas el PRD para asegurar su fuerza a nivel nacional tuvo que recurrir a sistemas de compra de voto de bajo nivel, entregar despensas, abusar de las necesidades básicas de las personas, en suma, se convirtió en el PRI.

Mientras buscaban un cambio a nivel nacional olvidaron lo que hacían a nivel local para lograrlo. Para ellos, Xochimilco es un trampolín político, al que por cierto, casi a ninguno le ha servido del todo. Ellos siguen aquí. Lo que les  importó fue ganar  elecciones,  competir, tener un puesto de poder. Esta situación, entre otros factores, ha causado la destrucción ambiental de Xochimilco.

Hoy tenemos, una zona arqueológica en manos de un particular (el Cuahuilama, cuna de la civilización del Valle de México), la presa de San Lucas convertida en el vertedero del Reclusorio Sur, el Río Santiago  contaminado, las chinampas en desaparición.

Y aquí cabe señalar que unos tienen más responsabilidad que otros, pero son los políticos de los partidos, los que se han puesto el saco de “representantes populares”, los principales causantes de esta situación. Y lo que ellos aun se niegan a aceptar es que la representación política sufre una crisis a nivel mundial.

Ellos nos dicen: voten por nosotros, acepten nuestras reglas, hagan lo que les decimos, porque eso es la democracia. Los pueblos originarios, como hemos visto, hablan de forma distinta. Niegan la representación en las bases (sacan a los partidos políticos de sus comunidades, como en Cherán) y niegan la representación a nivel federal(por que los intereses partidarios no son los de la mayoría)

Por ello afirmamos categóricamente que la representación, como se quiere imponer hoy, no es para Xochimilco. Lo que pensamos es que para asegurar el rescate de Xochimilco en su aspecto ecológico, ambiental o urbano, se requiere además del aspecto técnico, un cambio en la estructura política de la Delegación. En estos momentos no importa quien llegue, incluso un candidato ciudadano, porque va estar sujeto a las mismas reglas, va ganar el mismo alto salario. Ningún político nos puede asegurar que no será corrupto, porque no se cuenta ahora con mecanismos para el control del poder.

Mientras ellos aspiran a gobernar, a acumular poder, lo que queremos mostrar es que en comunidades como la de los pueblos de Xochimilco es posible la democracia directa. La democracia no espera tres años. La democracia directa es aquí y ahora o no es.

Los pueblos originarios tienen todo el derecho de decidir como van a gobernarse, de limitar el poder, de contar con elementos obligatorios y vinculantes como la revocación de mandato, la consulta popular. Tienen derecho a que se explique con claridad sobre los gastos públicos y que haya transparencia en su ejercicio. Tienen derecho a controlar el desarrollo urbano.

Nunca van a escuchar a un partido proponer esto. Es el pueblo organizado el que va superar sus estructuras de poder.

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En defensa del Cerro de la Cruz Xochitepec

Cerro Xochitepec

Cuentan los habitantes de Santa Cruz Xochitepec que a mediados de los años setenta se apareció Emilio Azcárraga en los terrenos de las faldas del cerro de la comunidad. Desde ese momento, los originarios de Xochitepec han sabido que Televisa era dueño del paraje conocido como “La Joya”. Víctor Hugo O Farril, hoy ex socio y uno de los personajes más importantes de la empresa, fue dueño desde ese tiempo de lo que querían se convirtiera en un “ Country Club”.

 

Cuentan también que muchos, muchos años antes, en el siglo XIX, unas cuantas familias afirmaban tener la propiedad del Cerro y del pueblo. Por el esfuerzo de los vecinos de Xochitepec la situación cambió y fue una copropiedad de varias familias de originarios la que se ejerció en el paraje conocido como “La Joya”. La parte alta del cerro permaneció intocada, por tratarse de un centro ceremonial. Pero en los años setenta, con la aparición de Televisa, se dio una suerte de regresión en el tiempo.

Los terrenos de “La Joya” fueron vendidos a Víctor Hugo O Farril, importante socio de Televisa. Sin apoyos para el campo y  con la urbanización creciente, cosechar la tierra no parecía una opción viable. En ese momento llegó Televisa, que como ahora, gozaba de grandes favores con el gobierno. Lo que hicieron fue básicamente comprar la mitad del pueblo. “Fueron flojos”, nos dice don Abel de quienes vendieron la tierra de siembra. Quizás no habían ya condiciones.

 

En los años ochenta se dio el primer intento por construir el club privado. Los vecinos se unieron y detuvieron la obra. Tuvieron que pasar más de treinta años, tuvo que llegar el gobierno de Miguel Ángel Cámara, y Miguel Ángel Mancera para que se concretara lo que desde hace tanto tiempo se tenía planeado: dejar que un grupo empresarial haga lo que quiera con la mitad del pueblo. Es así. Según el programa de desarrollo delegacional vigente el pueblo de Xochitepec tiene una extensión aproximada de 180,000 mil metros cuadrados, el Tepepan Country Club tiene una extensión de poco más de 90 mil metros cuadrados.

 

El Tepepan Country Club se lleva a cabo en las faldas del Cerro de la Cruz en Xochitepec. 86 casas de 500 metros cuadrados cada una y un club hípico. Por ahora, a don Abel, vecino de la obra, ya lo dejaron sin paso para entrar o salir de su terreno de siembra. Las máquinas revolvedoras ya trabajan. Colocan cemento en la zona de recarga de mantos acuíferos. Esta obra no es viable. El pueblo de Xochitepec tiene derecho a decidir sobre sus propias prioridades en materia de desarrollo en términos del convenio 169 de la OIT.

 

Esta es un crónica y también un llamado a que se unan a las asambleas y acciones por la defensa del cerro . La izquierda institucional está perdida. No les importa mantener un proyecto social para Xochimilco. Le toca a los ciudadanos, defender lo que es de todos para todos.

 

Pueden mandar un correo para invitarlos a las asambleas a proyectocomunat@gmail.com

Frente Autónomo Xochimilco