El desarrollo urbano destructivo.

Un reportaje publicado hace unos días hace referencia al  desarrollo inmobiliario  que se impulsa actualmente en Londres, consistente en la construcción de 237 rascacielos.

Según el reportaje, la mayoría de estos edificios serán para oficinas o para entrar al mercado de lujo:

“La vivienda se encarece a su alrededor y se transforma en oficinas, desaparecen las pescaderías, carnicerías y zapateros y en su lugar aparecen cadenas de cafeterías y de sandwiches para oficinistas.

«Siento que estamos perdiendo algo fundamental al echar a la gente» de esos barrios del centro como la City o el West End, sentenció Long…

…Para los firmantes de una carta que apareció en el dominical The Observer -arquitectos, asociaciones de vecinos y de preservación del patrimonio, entre otros- «muchos de esos rascacielos son de una calidad arquitectónica mediocre» y amenazan «el carácter único de Londres y su identidad».”

Después de leer este reportaje, resulta necesario vincular esta noticia con un artículo de Raúl Zibechi publicado en el diario La Jornada hace unos días.  El artículo habla sobre la crisis actual del capitalismo y señala varias cuestiones importantes.

La primera está basada en un cuadro elaborado por la economista Pavlina Tcherneva que muestra los procesos de desigualdad desde el siglo pasado hasta ahora.  Según este cuadro, en 1950 el diez por ciento más rico se apropiaba de entre el 20 y el 25% de los nuevos ingresos anuales. En la década de 1980 el 10% más rico empieza a apropiarse del 80% de la riqueza. En 2001 los ricos se apropian de prácticamente todos los nuevos ingresos y en 2012 se apropian no solo de los nuevos ingresos, sino también de los ahorros y de los bienes.

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Bien,  Zibechi se pregunta como se le puede llamar a este proceso de acumulación. Nos dice que es posible que estemos en un sistema aún peor que el capitalismo “una suerte de economía de robo, más parecida a la forma como funcionan las mafias del narcotráfico, que a los modos empresariales que conocimos en la mayor parte del siglo XX.”

Derivado de lo anterior señala Zibechi que estos ricos “no pretenden ordenar el mundo según sus viejos intereses, sino generar regiones enteras( y a veces continentes) donde reine el caos absoluto(como tiende a suceder en Medio Oriente) y otras de seguridad absoluta(como parte de Estados Unidos y Europa y los barrios ricos de cada país).”

(El resaltado es propio)

En este punto cabe mencionar que  Simón Neumann intenta justificar su proyecto sexenal de desarrollo urbano para el Distrito Federal al decir que así se hace en las grandes capitales del mundo, lo cual es cierto,  efectivamente así lo hacen los capitalistas en las grandes ciudades, solo que a costa de sus propios habitantes.

Lo que nos muestra este artículo y el reportaje sobre el desarrollo inmobiliario en Londres es algo muy grave: y es que los grandes capitales  tienden a buscar apropiarse de las capitales del mundo para convertirlas  en mega centros financieros y económicos, hechos para una élite,   con aún mayores recursos que incluso  la clase media alta predominante en cada ciudad.

Esta situación no es nueva. Lo que es nuevo es el carácter con el que se desarrolla ahora, que resulta ser aún más  violento que los procesos anteriores(como lo muestra el artículo de Zibechi).

Para afirmar que esta no es una situación nueva citaremos a David Harvey, que en el  libro “Ciudades Rebeldes. Del derecho a la ciudad a la revolución urbana” señala algunos antecedentes y causas de esta situación.

Harvey en primer lugar hace una breve explicación del modo de producción capitalista y como se relaciona con el desarrollo urbano. Nos dice que los capitalistas comienzan invirtiendo una cierta cantidad de dinero, que al cabo de un tiempo recuperan aumentada. En ese momento los capitalistas tienen que decidir qué hacer con el dinero adicional, ya sea reinvertirlo para obtener más dinero, o consumirlo en placeres. Nos dice que las leyes de la competencia obligan a reinvertir al menos una parte para no ser derrotados y apartados por los que sí lo hagan. Entonces, la política del capitalismo se ve afectada por la perpetua necesidad de encontrar campos rentables para la producción y absorción de ese excedente de capital. Una de las formas de encontrar formas para romper las barreras que puede haber para la inversión de capital, particularmente en tiempos de crisis, como el nuestro, consiste en el desarrollo urbano.

A continuación pone una serie de ejemplos para mostrar como se han intentado sortear las barreras de la circulación por medio de proyectos urbanísticos. El primero de ellos, en París, en 1853, cuando se llamó a Georges-Eugene Haussman para la reconfiguración de la estructura urbana de esa ciudad. Harvey nos dice que “La reconstrucción de París absorbió enormes cantidades de trabajo y de capital…de hecho, ayudó a absorber el problema del excedente del capital”. Un segundo ejemplo lo encuentra en  Estados Unidos en 1942:

“En 1942 Robert Moses, hizo en la región metropolitana de Nueva York lo que Haussmann había hecho antes en Párís…Mediante un sistema de autopistas y transformaciones infraestructurales financiadas mediante la emisión de deuda, el desplazamiento de las capas acomodadas a urbanizaciones periféricas y la remodelación de toda la región metropolitana”

En una etapa más reciente(el libro es de 2012), señala:

“El derecho a la ciudad va cayendo cada vez más, por desgracia, en manos de intereses privados o casi privados. En la ciudad de Nueva York, por ejemplo, tenemos un alcalde milmillonario, Michael Bloomberg, que está reconfigurando la ciudad de acuerdo con los intereses de los promotores inmobiliarios, de Wall Street y de la clase capitalista transnacional, mientras la sigue vendiendo como un lugar óptimo para los grandes negocios…En Seattle es otro milmillonario, Paul Allen, quien lleva la voz cantante y en la ciudad de México,…la Universidad de Yale, una de las más ricas del mundo, la que está rediseñando gran parte del tejido urbano para adecuarlo a sus necesidades…”

Solo para darnos cuenta de las similitudes entre lo que sucede ahora, y lo que sucedió hace más de un siglo, bajo el mismo sistema económico:desplazamiento de clases bajas, medias, e incluso altas por los procesos de circulación de capital, con una consecuente creación de nuevas periferias, citemos lo que manifestó Engels  en 1872 en un folleto de nombre “Contribución al problema de la vivienda”:

Entiendo por Haussmannización la práctica generalizada de abrir brechas en barrios obreros, particularmente los situados en el centro de nuestras grandes ciudades, ya responda esto a una atención de salud pública o de embellecimiento o bien a una demanda de grandes locales de negocios en el centro, o bien a unas necesidades de comunicaciones, como ferrocarriles, calles, etc. El resultado es en todas partes el mismo, cualquiera que sea el motivo invocado: las callejuelas y los callejones sin salida más escandalosos desaparecen y la burguesía se glorifica con un resultado tan grandioso; pero…. callejuelas y callejones sin salida reaparecen prontamente en otra parte, y muy a menudo en lugares muy próximos.”

 Señalar todos estos aspectos en el contexto actual de luchas contra el desarrollo inmobiliario en el Distrito Federal resulta indispensable para las estrategias a seguir. Darnos cuenta de que el plan sexenal de desarrollo del Gobierno del Distrito Federal es muy parecido a otros planes y acciones de desarrollo en otras capitales del mundo abre las perspectivas sobre lo que está en juego. En realidad las acciones contra este tipo de desarrollo encajarían con las acciones que se realizan de forma general en contra del sistema económico predominante. Decimos que encajarían porque tendría que surgir una especie de conciencia de clase entre los habitantes de las colonias que se están viendo inmersos en estos proyectos(por aplicación de la norma 26, ZODES, etc). No se trataría únicamente de tomar una postura del tipo Not In My Back Yard (no en mi patio trasero). Significaría considerar en esas luchas lo que menciona Zibechi:

“que el sistema funcione de este modo implica que los de arriba han decidido salvarse a costa de la entera humanidad. En algún momento hicieron una ruptura afectiva con los demás seres humanos y están dispuestos a producir una hecatombe demográfica, como sugiere el cuadro mencionado. Lo quieren todo.”

Frente Autónomo Xochimilco.

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